Olvidalo, no podrías entenderlo. No es amor, ni deseo, ni cariño, ni afecto, ni nostalgia. O quizás un poco de todo. No lo sé. Y me pierdo. Y me da miedo. Me habla y me siento vulnerable, como si lo supiese todo sobre mí, como si hubiese estado conmigo una vida, como si estuviese dentro de mí. Tú me dices que soy fría y helada, como un témpano. Pero me doy cuenta que no soy así, vosotros me hacéis ser así! Me habla y el hielo que tengo por dentro se funde. Me pregunta qué siento mientras estoy entre sus brazos y me estremezco. Y me pierdo, otro poco más, por que la verdad, no sé que contestar. Yo, que siempre he encontrado respuesta y disculpa a todo, me quedo callada y sonrío. No le quiero, y él tampoco quiere quererme, pero me hubiese quedado en aquél momento, con aquella sonrisa, con aquella pregunta y aquella incógnita, en aquellos brazos.. Una eternidad
lunes, 12 de julio de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)