sábado, 30 de enero de 2010


Hay muchas formas de querer, ¿sabes? Pero la suya era... total. Un amor puro, increíble, alucinante. Un amor especial como hay pocos. Y nosotros lo sabíamos. Todos los enamorados del mundo creen que su amor es único y distinto, pero el nuestro si lo era. Estábamos hechos el uno para el otro, nos teníamos y deseábamos fundirnos en uno solo, cuando estábamos juntos el tiempo se aceleraba, y cuando estábamos separados se hacía eterno. Cada beso, cada caricia, era un puro sentimiento desnudo. Podíamos pasarnos horas mirándonos a los ojos y nada más, pero cuando nos acariciábamos, nos besábamos... entonces... no hay palabras para describir esa emoción.